Víctor Clavijo (‘De Menos’): «La sociedad está impregnada de estos comportamientos que están ya casi asimilados y hay que estar alerta para darse cuenta de que estas actitudes son machistas»

Víctor Clavijo estudió en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) y saltó a la fama gracias a la serie juvenil Al salir de clase. Formado, además, en doblaje, canto, danza y esgrima, Clavijo ha combinado los trabajos en televisión con el cine y el teatro.

En la gran pantalla cabe destacar Los lobos de Washington de Mariano Barroso, El alquimista impaciente de Patricia Ferreira, La vida que te espera de Manuel Gutiérrez Aragón, GAL de Miguel Courtois o Tres días de Francisco Javier Gutiérrez. En televisión la Unión de Actores le concedió el premio al mejor actor secundario por su interpretación en La señora, galardón que ya había logrado anteriormente por su trabajo en Mujeres. Además, ha participado en series como El ministerio del tiempo o Hernán.

¿Qué fue lo que le atrajo de este proyecto?

La sutileza con la que está contada la historia. Se pone el foco sobre un aspecto de la violencia de género muy sutil y me parecía muy interesante ver que más de uno podemos caer en esto y que nadie está libre de tener comportamientos machistas, como mi personaje.

¿Qué papel juegan en este corto los invitados?

Me gusta mucho esa cena entre cuatro amigos porque conocemos a mi personaje con una actitud moderna y feminista. Él considera que está bien escandalizarse ante cualquiera actitud machista y la primera escena me parece genial porque establece las dinámicas de lo que mi personaje piensa de sí mismo y lo que es en realidad. Que esto nos pasa a todos.

En ese sentido, ¿Cómo es el arco narrativo de los dos protagonistas?

Yo creo que en este caso la sorpresa se da en los dos protagonistas, que de repente se convierten en dos extraños. Mi personaje es una persona con estudios, formación cultural, unos valores muy claros, una especie de feminismo asimilado y, de repente, surge esa ruptura de la que yo creo que no hay marcha atrás.

¿Se ha sentido alguna vez así, consciente de los prejuicios machistas con los que todos hemos crecido?

Ahora mismo no sabría decirte en qué momentos, pero sí, claro. Al cabo de los años empiezas a darte cuenta de algunas cosas, y eso que yo en mi familia nunca lo he visto. En cuanto a mí mismo, yo a nivel privado alguna vez he tenido algún pensamiento que cuando se te pasa por la cabeza dices, cuidado.

A nivel profesional lo veo por el techo de cristal y la brecha salarial. No sé cuánto cobran mis compañeras, pero me consta que es menos que los hombres por el hecho de ser mujeres. Y hasta hace poco a muchas mujeres se les pedía estar sexy a la hora de actuar o ir a un casting.

¿Cómo trata de luchar contra estos prejuicios?

La sociedad está impregnada de estos comportamientos que están ya casi asimilados y hay que estar alerta para darse cuenta de que estas actitudes son machistas. Lo importante es que uno no puede decir estoy curado de esto porque lo arrastramos culturalmente.

¿Cómo se preparó entonces para interpretar a este personaje?

Yo intenté encontrar en mí los resortes que me harían sentir lo que siente el personaje. Él tiene la autoestima por los suelos y cuando eso pasa no sabes cómo puede reaccionar una persona. Intenté entender qué sentiría yo en esa situación, traerla a mi profesión, cuando me he sentido inseguro porque escasea el trabajo. Desde esa sensación de que no suena el teléfono, esa rabia, esa impotencia o esa frustración porque en esa emoción estaba para mí la clave del cortometraje.

¿Cómo ha sido trabajar con Kira Miró?

Trabajar con Kira ha sido estupendo. No habíamos trabajado juntos, pero desde el primer ensayo tuve reacciones muy orgánicas, los dos entendíamos perfectamente la historia. Fue muy sencillo y muy cómodo. Y no creo que haya mayor elogio para un compañero que decir que es fácil trabajar con él, que te llena y que te aporta.

¿Cómo se siente formando parte de un proyecto que visibiliza la violencia contra las mujeres?

Para mí involucrarme en cualquier trabajo que incluya un componente de denuncia social es un placer porque le da una utilidad a mi oficio que me parece muy interesante más allá del aplauso posterior. Transformar conciencias es una de las vocaciones de cualquier artista, siempre que la causa con la que colabore me parezca justa y necesaria, y que la historia sea buena.

¿Por qué recomendaría ver De Menos?

Yo aconsejaría ver este corto a cualquier espectador precisamente para que se dé cuenta de que hay pequeños aspectos de la vida cotidiana, prejuicios que arrastramos por mucho que nos consideremos personas feministas, liberales, abiertas, modernas y justas, que a veces están ahí. Es interesante plantearse si realmente tenemos la mirada limpia y tolerante, si no tenemos prejuicios con el techo de cristal o la brecha salarial.

¿Qué diría a las personas que niegan la violencia contra las mujeres?

Mira un poco alrededor, abre los ojos. A lo mejor en su entorno no ocurre, pues qué maravilla. Pero hay una violencia de género por el hecho de ser mujeres que para mí es una realidad indiscutible. No es una cuestión de dogma político o ideológico. Y lo primero es la educación en las escuelas. Educar a los niños en igualdad y respeto, que se puede trasladar a otros aspectos de la vida como la raza o la orientación sexual, para crear una sociedad un poco más justa en todos los sentidos.

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