Análisis Críticas

Algunos estereotipos en torno a los personajes femeninos en nuestra ficción

Aunque nuestra ficción ha dado en los últimos años un gran paso hacia la inclusión y desarrollo de los personajes femeninos, aún nos queda un largo camino por recorrer.

Y es que siguen repitiéndose en muchas ficciones ciertos estereotipos, algunos dolorosos, en torno a  cuestiones como la maternidad, la conexión entre los personajes femeninos e incluso en torno al empoderamiento femenino. ¿Qué estereotipos son los que observo con más frecuencia?.

La maternidad como una debilidad femenina

Uno de los más flagrantes es representar la maternidad como una debilidad femenina, no como una elección de la mujer e incluso como un hecho que la puede fortalecer. En ‘La casa de papel’ este estereotipo se ha estado repitiendo constantemente en la 3 y 4 temporada. Y es que es el hecho de ser madre o que lleva a Nairobi ser víctima de la perversidad y falta de empatía de Alicia Sierra: que usa al hijo de ésta para abatirla ya que Nairobi no analiza que su hijo puede ser un anzuelo de Sierra para liquidarla. Y este hecho se repite en la temporada 4 con Raquel y de nuevo con Alicia Sierra en escena, que de nuevo utiliza a la hija de una compañera para hacerla sentir vulnerable y que traicione al profesor. En contraposición a esta imagen de una mujer: débil con sus hijos se contrapone la poca dulce y poco maternal figura de Alicia Sierra. Y afortunadamente, otras ficciones han roto con este estereotipo, la más valiente de ellas ha sido ‘El secreto de puente viejo’: quien coloca en el centro de la trama la lucha de una madre, que ha perdido a su hijo, para recuperarlo. Y es que es el hecho de que le arrebataran a su hijo nada más nacer lo que da fuerza a Pepa Balmes: para andar por los caminos pensando en recuperarlo. Pepa Balmes es el ejemplo de que la maternidad no es algo malo, y es que incluso estando ambientada en una época anterior a ‘La casa de papel’ nos va enseñando lo que una madre es capaz de hacer con tal de recuperar al hijo de sus entrañas.

Los enfrentamientos entre mujeres

Una constante en ficciones como ‘Velvet’, ‘La casa de papel’, es recurrir al desarrollo de peleas y conflictos entre los personajes femeninos por el poder o por un hombre. En ‘Velvet’ por ejemplo tenemos presente como Ana y Cristina Otegui se enfrentan constantemente por el amor de Alberto, toda una joya que engaña a la segunda con la primera. ¿No hubiera sido más realista que las dos lo abandonaron y buscaron a alguien que no les sea infiel y no las traicione?. Y en el caso de ‘La casa de papel’ son constantes los enfrentamientos entre Lisboa y Tokio porque la segunda no confía en la primera. ¿Acabarán peleando por el liderazgo del banco en la quinta parte? Ojalá que no. A esta imagen se le opone en Velvet la relación de Ana con Clara y Rita, que más que amigas son hermanas y también la relación de complicidad de Tokio y Nairobi en ‘La casa de papel’. Y fuera de nuestras fronteras es algo que también se observa en la ficción americana como en ‘juego de tronos’ con el enfrentamiento entre Sansa Stark y Daenerys por quién reinará en Invernalia.

La construcción del personaje femenino a través de un hecho traumático: una violación

Es uno de los aspectos que más me decepciona en las ficciones en los últimos tiempos. Y es que como persona que conoce a una víctima de una violación, mi mejor amiga lo vivió en sus carnes, me resulta repetitivo que muchos guionistas recurran a experiencias tan traumáticas para construir o hacer evolucionar a un personaje femenino. En ‘Vis a Vis’ por ejemplo Alex Pina abusó de este recurso: Saray, cuya violación fue de lo más traumática, Rizos y por último la propia Miranda. Es verdad, que a raíz de ello: los personajes dan un gran cambio y su carácter cambia. Pero me cansa ver como Alex Pina recurre contantemente a ese recuerdo, usado también en ‘La casa de papel’ en la cuarta temporada en la que Arturo viola a una de las rehenes Amanda. Esa trama, que es de relleno, sólo sirve para resaltar lo asqueroso que es el personaje de Arturito. También, en ‘Águila roja’ el personaje de Catalina, el personaje que aportaba luz y alegría, lo vivió en sus propias carnes. Y en la serie de sobremesa ‘El secreto de Puente viejo’: Pepa Balmes, Mariana, Emilia, María lo vivieron en sus carnes. Y se explota tanto esta trama, muy desagradable si lo has vivido de cerca, para alargar en algunos casos la tensión sexual de los protagonistas, para endurecer y empoderar al personaje femenino o para crear empatía con él en el espectador. El problema es que de tanto explotarlo, acaba cansando que no se busquen otras tramas para dar relevancia, minutos y desarrollo a las mujeres.

La falta de protagonismo de mujeres de mediana edad

Mientras en series como la inmensa ‘Happy valley’: con la inmensa Sarah Lancashire, ‘The crown’ con Olivia Colman a la cabeza, o ‘Big little lies’ ponen el foco en mujeres maduras, con sus ideas claras representándonos sus luchas. En la ficción española: las protagonistas suelen ser actrices jóvenes, con un físico sensual o de belleza espectacular como María Pedraza en ‘Toy boy’ y ‘Élite’, Úrsula Corberó y la sensual Tokio en ‘la casa de papel’, elenco joven de ‘El internado las cumbres’. Aunque las ficciones empiezan a darse cuenta de la importancia de dar cabida a actrices de mediana edad para atraer a un mayor público ya para desarrollar otro tipo de tramas. Entre ellas: ‘La casa de papel’ con Itziar Ituño, que interpreta uno de los personajes más complejos y con una de las evoluciones más interesantes en las partes 1 y 2. En ‘Estoy vivo’ el personaje de Laura, interpretado magistralmente por Cristina Plazas, ha ido ganando en importancia y peso, llegando incluso a convertirse en el centro de la trama en la temporada 3.

Mujeres opacadas para resaltar al personaje masculino de turno

Este es uno de los puntos débiles de una gran parte de las ficciones y es que se suele aplanar, quitar personalidad al personaje femenino para que no opaque al personaje masculino con el que mantiene una relación. En series como ‘Velvet’ incluso Cristina llega a actuar de forma dominante o casi demente con su pareja cuando descubre la infidelidad de él. Y es que a partir de ese momento: Cristina se convierte en la típica villana de culebrón: cuyo único objetivo es el amor de Alberto. Lisboa en ‘La casa de papel’ queda reducida en las partes 3 y 4 a ser el interés amoroso del profesor: sin capacidad de demostrar lo cerebrito que era, que llegó a descubrir la identidad de él por un pelo, a no poder participar en el plan y a mirar con admiración la inteligencia de su pareja como si ella no fuera lo bastante inteligente para aportar ideas. Aunque lo peor de su desarrollo fue que incluso los errores que comete: no saber trepar a un árbol, cuando tiene más entrenamiento físico como policía que el profesor, e incluso a caer en la trampa y señuelo de Sierra y estar a punto de traicionar al profesor por su hija. Todos esos errores son para dejarla como un personaje sin el coeficiente intelectual del profesor, de torpe en comparación con la mente del profesor. Eso no hace que pienses que inteligente es el profesor sino que te preguntes, como diría mi amiga Raquel Herrera: ¿cómo el profesor ha podido reclutar para su banda a ella, a Tokio y al resto de la banda?. Y es que en ficciones extranjeras ‘The alienist’: la inteligencia de la mente maestra de la serie tiene su paralelo en la segunda temporada con la inteligencia de Sara, capaz de comentar el caso con sus dos compañeros masculinos e incluso hacerles caer en detalles que se les pasaron por alto. En contraposición a la situación de poder del profesor en su relación con Lisboa, donde ésta es opacada, en  la ficción extranjera ‘The alienist’: la relación entre los 3 personajes es de tú a tú. En ningún momento tienes la sensación de que Laszlo está trabajando con personajes poco inteligentes.

Afortunadamente a esta visión anticuada de los personajes femeninos de ‘La casa de papel’ y de ‘Velvet’ se contrapone las mujeres de ‘Fariña’: Pilar Charlín y Esther Lago.  La primera, capaz de tomar el mando del contrabando familiar cuando su padre está fuera de fuego y en el caso de la segunda: siendo el auténtico cerebro del entramado delictivo de su marido. y es que en ‘Fariña’, las mujeres son las que tiene  los pies en el suelo y saben como hacer las cosas sin que se sospeche de ellas. También en series como Antidisturbios o ‘Señoras del hampa, ‘Hierro’ las mujeres van encontrando su espacio de representación y ya no se las reduce como ha pasado en ‘a casa de papel’, ‘Águila Roja’ con Margarita a ser damiselas en apuros a los que los inteligentes hombres tienen que salvar. Afortunadamente esa dinámica va cambiando y ojalá que con el tiempo acabe desapareciendo.

La falta de mujeres empoderadas o en puestos de poder

Esta es una triste realidad que nos acompaña a las mujeres en nuestro día a día y desgraciadamente hay pocos personajes femeninos empoderados en nuestra ficción. En ‘La casa de papel’ Raquel Murillo era la inspectora al mando del atraco pero su poder se vio ninguneado por los personajes masculinos que la rodeaban: Prieto, que ponía en entredicho su propia capacidad e incluso por el propio profesor que la llama el eslabón débil, alusión de nuevo a que las mujeres son el sexo débil mientras los hombres son el sexo fuerte. Y en la cuarta temporada de ‘La casa de papel’ de nuevo. Sierra ve su poder y empoderamiento mermado por los hombres: que la destituyen de su cargo. Sólo Tokio y Mónica han alcanzado cierta posición de poder en la parte 4. Aunque tanto Tokio como Mónica están supeditadas al profesor, que es el que en realidad mueve los hilos en la serie. Así que no hay un verdadero matriarcado aún en la serie. Esta caracterización se viene heredando de series como: ‘Águila roja’, ‘Bienvenidos a Lolita’. Pero de cuando en cuando aparecen mujeres empoderadas y en ciertas posiciones de poder. En la tercera temporada de ‘Estoy vivo’ Verónica Sánchez era el alma de la comisaria: una mujer de armas tomar, con carácter. También en ‘Hierro’: nos encontramos con a gran Candela Montes: una juega sagaz, con carácter y que no se amilana ante nadie. En ‘La valla’ nos encontramos a Alam López-Durán, encargada de llevar a cabo los experimentos con el virus en los niños, y también a Julia, interpretada por Olivia Molina, y Emilia Noval, interpretada por Ángela Molina, como cabezas visibles de la oposición al régimen totalitario.

Y como no, el mejor ejemplo de empoderamiento femenino en nuestra ficción: Amelia Folk y Irene Larra en ‘El ministerio del tiempo’. Ellas, al contrario de lo que ocurre en ‘La casa de papel’ van ganando confianza en ellas mismas con el paso de los capítulos, se van convirtiendo en jefas inteligentes, mujeres que son dignas de admirar por sus compañeros masculinos. Es más, Julián y Alonso admiran la inteligencia, la sagacidad, la capacidad de reflejos de sus compañeros femeninas y llegan a admirarlas por ese rasgo de ellas. En cambio en ‘La casa de papel’ el mejor elogio que recibe Tokio, la que ayudó al profesor a pensar, es que es como una coche de lujo por lo bella y sensual que es. Y es que ‘El ministerio del tiempo’ es un claro ejemplo de mujeres que no están a la sombra de los personajes masculinos. Y es que son ellas, en la mayoría de los casos, las que acaban salvando el día a sus compañeros masculinos.

La falta de presentación de mujeres procedentes de otras culturas y colectivos

Siendo España un país multicultural, y con una gran amalgama de culturas: islámica, judía. Es llamativa la ausencia de mujeres de raza negra. En ‘Vis a Vis’ encontramos a Rizos, un personaje que se fue diluyendo con el cambio de la cadena de antena 3 a FOX. En ‘Diarios de cuarentena’, ‘Derecho a soñar’, ‘Seis hermanas’ y ‘Compañeros’ con la actriz Monte Pla. Pero desgraciadamente, nuestra ficción que fue pionera en introducir a un policía gitano en ‘Brigada central’ ha ido dando de lado a la amplitud cultural y de razas que es nuestra sociedad. Y cuando tienen que introducir personajes de otras culturas, como un embajador iraní en ‘Velvet colección’, se llega a recurrir a maquillar a un actor para parecer iraní. Y en el caso de otros colectivos como el colectivo transexual por desgracia cuando se introduce un personaje, como en la última temporada de ‘La casa de papel’ el papel recae en una actriz no transexual. Y es irónico que se quiera atraer y ganar el favor del público transexual negándole a éste su propio espacio de representación. Afortunadamente, ‘Veneno’ dio visibilidad al colectivo transexual y lo hizo dando visibilidad a sus problemas: la lucha por aceptarse ellos mismos, la lucha porque la sociedad y las familias les acepten y los prejuicios de la propia sociedad. También ‘Vis a Vis’ dio cabida, aunque sin tener un rol importante, a la actriz, directora y guionista Abril Zamora. Pero desgraciadamente, queda un largo camino por recorrer para darles visibilidad. Y es que no basta con incluirlas, también hay que desarrollarles tramas más allá de su propia raza y de su propia identidad. 

Las mujeres como sexo débil

Este factor ha sido una constante en una gran parte de las ficciones desde ‘Águila Roja’, ‘La casa de papel’, ‘Los hombres de Paco’, en las que se las retrata como series demasiado emocionales, incapaces de controlar sus emociones en medio de una negociación porque utilizan a su familia como arma para desarmarla caso de Lisboa y que ve como su compañero masculino la cataloga de «eslabón débil» por ser un ser emocional. También en ‘la casa de papel’: las mujeres son capaces de olvidarse el atraco para entrometerse en una pelea por el mando del atraco o de cometer un error fatal que la lleva a ser herida por no controlar sus impulsos de ver a su hijo. En ‘Vis a Vis’ Miranda y su lado emocional la lleva a verse inmersa en una relación tóxica con Sandoval. y es que a la hora de abordar una relación  de pareja entre un hombre y una mujer, los guionistas recurren con frecuencia a poner a una mujer fuera de sí cuando está celosa como ocurre en ‘Velvet con Cristina frente a la tranquilidad y falta en ocasiones de emociones del personaje masculino al que se enfrenta. es una constante ensalzar a las mujeres como seres emocionales tanto en las discusiones de pareja como ocurren y ocurrían en ‘Los hombres de Paco’, ‘La casa de papel, ‘Águila roja’, También es frecuente agrandar los errores del personajes femenino y empequeñecer los del personaje masculino. Afortunadamente series como ‘Patria’ donde las mujeres y los hombres son seres emocionales: ambos sufren en mayor o menor medida las lacras del terrorismo e incluso cuando dos personajes discuten, ejemplo Miren y su marido Joxian, ambos son capaces de perder los papeles. Y es que a veces, parece que los propios guionistas no son capaces de llevar una relación de pareja entre un hombre y una mujer cuando se trata de una serie de ficción. 

Afortunadamente empiezan a aparecer series como ‘El ministerio del tiempo’, ‘Hierro’, ‘Fariña’, ‘Patria’, ‘Veneno’ o ‘Antidisturbios’, entre las más recientes, que empiezan a ofrecer una mirada más profunda y más madura del universo femenino. Y es que ser mujeres no significa ser un animal emocional, incapaz de controlar sus emociones e incluso no significa ser madre. Hoy en día, aunque aún se siga cuestionando por una parte de la sociedad, hay mujeres que deciden que no quieren ser madre y que quiere vivir otro tipo de vida. Y va siendo hora de que nuestra propia ficción explore esos caminos que hoy en día muchas mujeres andan recorriendo. ¿Llegará el día en que veamos una serie sobre la lucha de las mujeres por conseguir un salario digno y no inferior al de sus compañeros masculinos. ¿Llegará el día en que no nos sorprendamos de ver una actriz transexual interpretando un rol protagonista sin que todo se centre en su propia identidad?. Espero que dentro de unos años estos aspectos se hayan ido superando y haya una mayor variedad de culturas y de razas.

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