‘Ponte en mi lugar de nuevo’ es una secuela que llega tarde. Y mal.
Y llega mal porque repite sin ningún pudor paso por paso el esquema de la primera. Hasta la premisa es la misma: una boda que parece que va a llevarse a cabo, pero es boicoteada (con mucho humor, claro), y una hija que tiene un problema con que su madre se case. En este caso, dos hijas, pero vamos, que todo es exactamente lo mismo.
Por si fuera poco, lo que podría tener más interés, como es el tiempo en pantalla de los personajes secundarios de la primera parte, está enormemente desaprovechado. Traer a Jake (interpretado de nuevo por Chad Michael Murray) para hacer lo que hace es una pena. Además, el mensaje del amor y las relaciones complicadas entre madres e hijas, que sigue siendo la piedra angular de todo, ya no enternece ni conmueve tanto, porque, de nuevo, ya lo hemos visto. Muchas veces, de hecho.

Por suerte, ahí está la química salvadora de Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, que lo puede todo, para mejorar el conjunto general. La oscarizada intérprete de Todo a la vez en todas partes se lo vuelve a pasar pipa en la piel de Tess Coleman (y otras pieles, claro), mientras que Lohan se muestra cómoda y relajada como Anna. Al César lo que es del César: Lohan estuvo FANTÁSTICA como Anna en la primera parte, así, en mayúsculas, y es hora de reconocerlo ya, como también hay que reconocer que siempre tuvo no sólo un carisma arrollador, sino también mucho más talento del que sus malas decisiones y sus adicciones la dejaron demostrar. Ojalá pueda mantener este nuevo estatus de «reina» de la comedia romántica de plataformas (por así llamarla), sobre todo en épocas navideñas, y recupere aunque sea un poco del estatus que un día tuvo, porque su carisma (el que tenía con 17 años, y ahora también) es notable.
¿Es entretenida? Sin duda. ¿Tiene buenos puntos y es disfrutable? Desde luego. Pero no aporta absolutamente nada, y menos tantos años después de su encantadora primera parte.
Lo mejor: Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, de nuevo únicas en su química, y que vuelva a sonar «Take me away».
Lo peor: La repetición tan cansina de la fórmula paso por paso, y lo desaprovechados que están personajes como Harry o sobre todo Jake.
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