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Crítica del 1×01 de ‘El Internado: Las Cumbres’: Una espectacular Natalia Dicenta aterroriza a los alumnos

El primer capítulo de ‘El internado: Las Cumbres’ tiene uno de los comienzos más inquietantes y simbólicos de la temporada: una toma área de bosque, de la nieve y la llegada de un búho negro. Esta noticia contiene spoilers.

Ese inquietante comienza señala ya desde el primer minuto el tono oscuro, inquietante y militar de este internado, un aspecto que recuerda al tono más oscuro y menos alegre que tomó la serie en sus últimas temporadas.

Aunque la esencia de la serie sigue intacta: unos niños, considerados como escoria, abandonados y despreciados por sus seres más queridos quedan al cobijo de unos profesores, de entre ellos destacan 3 personajes en este primer capítulo. La inmensa Natalia Dicenta, que se come la pantalla desde su primera aparición. Ella, hereda ese tono severo que caracterizaba a Elsa, o lo que es lo mismo a Natalia Millán, en las primeras temporadas. Y es que es una especie de mezcla entre Elsa, y su apuesta por métodos estrictos de enseñanza y Noiret, que no dejaba pasar la oportunidad de castigar a los chavales. Y en ese registro un tanto dictatorial, Natalia Dicenta se mueve como pez en el agua. Y es que consigue que la temas, que esperes lo peor de ella cada vez que aparece en pantalla. Y al igual que pasó con Noiret, tiene también su infiltrado en el grupo de alumnos, en este caso una chica, interpretada por Claudia Riera. Aunque en este caso, ella no le es tan fiel ni tan traicionara como pasó con Roque. Y es que veremos como ella también tiene dudas, ella también desea salir de ese centro y envidia, y como le pasó a Julia al principio se convierte en el centro un tanto de tensión por su condición de privilegiada y por ello su máximo deseo es integrarse en el grupo.

El segundo gran protagonista de los profesores es Alberto Amarilla, que está también notable en este capítulo. Y es que él en cierta forma hereda el papel de Héctor, el de velar por el alumnado y es que su condición de sacerdote le hace tener dudas y oponerse al sistema militar que domina al centro. Una de sus grandes escenas del primer capítulo es cuando con lágrimas en los ojos, pide a su superior marcharse y éste le recuerda que debe velar por sus estudiantes. Así que parece que al igual que Héctor se va a abrir un conflicto interesante.

En cuanto a la atmósfera de este primer capítulo introductorio tiene varios momentos que son un homenaje a la serie madre. La primera aparición de Sara Balerdi, que recuerda a una de las primeras escenas de Paula. Otra escena que es un claro homenaje es la pelea en el internado y en la que Amaia aprovecha para ir al despacho de la directora y robarle dinero. Y es que esa escena es un claro homenaje a las constantes peleas que Marcos e Iván tenían al principio de la serie y Amaia en esa escena en plan espía recuerda a las veces en que Vicky se colaba para obtener pruebas para avanzar en la investigación de la serie. Y el último gran paralelo en este primer capítulo se produce al final: con la llegada de las luciérnagas y la reaparición de la magia y es que  tenemos ya nuestro gnomo particular como en la primera temporada.

Por lo demás, este primer capítulo es un capítulo de transición y de presentación de los personajes que se hace a veces u poco corto: cuando bebe de las fuentes de ‘El internado’ y otras veces un poco tedioso cuando se concentra en los duros castigos y en el tono militar de la enseñanza. Aunque supone  avance con respecto a su serie madre: el apartado visual de la serie ha crecido, hay personajes hablando en gallego y en francés con subtítulos incluidos y sobre todo porque desde el primer momento dejar claro al espectador que no va a ser una serie fácil de ver. Aunque peca de no introducir a fuego lento las relaciones personales entre los personajes, que fue una de las claves por las que algunas de las parejas de ‘El internado’ calaron hondo en la audiencia ya que fueron fraguándose poco a poco.

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