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‘El Cid’: una serie con grandes problemas narrativos

Hace poco Amazon estrenó en España su ficción más ambiciosa: ‘El Cid’, que recorre la juventud de una de Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como ‘El Cid Campeador’.

Esta ficción, una de las más esperadas de los últimos tiempos, se ha convertido en una de las grandes decepciones de la temporada.

El caótico primer capítulo

Más allá de que en la serie no aparezcan las dos espadas reconocidas de ‘El Cid’, La Tizona y La Colada, el gran problema de la serie está en el guión, en un mal primer capítulo, en el abuso de querer parecerse a ‘Juego de tronos y en el bajo nivel de algunas de las interpretaciones del elenco.

Para empezar: el primer capítulo, el de presentación de los personajes: peca en demasía de no desarrollar en profundidad a los personajes, que van dando vueltas a lo largo del capítulo dando lugar a situaciones surrealistas como El Cid imitando el sonido de un pájaro, o al hecho de contar tranquilamente a varios personajes que quieren matar al rey cuando debería ser un secreto y no algo  tan vox populi. ¿Tan poco inteligentes son los personajes como para investigar quién puede estar herido sin contarlo abiertamente? ¿El Cid es tan poco inteligente como para contar a todo el mundo sus planes? El otro gran problema del primer capítulo, y que se repite en los siguientes, es el hecho de que para averiguar algún secreto se abuse de que cierto personaje pasaba por ahí y escucha una conversación que no debería. Y es que el espectador llega a preguntarle ¿cómo es posible que los conspiradores no cierren puertas o no examinen minuciosamente el lugar donde conspiran? Y también en este primer capítulo, el aspecto visual de la serie cae bastante en comparación con el episodio 4, y es que los efectos de la justa y el momento en que Ruy evita el asesinato del rey están mal ejecutados tanto a nivel visual como a nivel narrativo.

El guión

El principal problema de ‘El Cid’ es que es que es muy difícil para el espectador entender a los personajes principales por su pobre desarrollo. El guión abusa de ciertos paralelismos con ‘Juego de tronos’: el uso de las conspiraciones, mal ejecutadas, las relaciones amorosas, el hecho de revelar secretos tan fácilmente a todo el mundo, pero sin dar profundidad y desarrollo a los mismos. Y eso sin contar que hay escenas feministas, poco acorde con la época en que ocurre la acción, y que no tienen mucho sentido. Un claro ejemplo es cuando una de las protagonistas amenaza a su padre con el hecho de desvelar que es uno de los que están conspirando para acabar con el rey, pero que no lo denunciará si deja de maltratar a su madre. ¿En serio puede el espectador creerse que el padre se amedranta ante una acusación din pruebas?. Y lo mismo podría argumentarse de cuándo Rodrigo cuenta al Rey que quieren matarlo, que el Rey acepta su opinión sin pedir prueba alguna. Una de las escenas que peor cuerpo me dejaron fue la escena del intento de violación de Constanza que se yuxtapone a la de el Cid viviendo su primer gran encuentro sexual. Una escena que podía haberse incluido en otro momento.

Otro fallo es el no tomarse tiempo para profundizar en el devenir de los personajes para conseguir que el espectador entiende qué les mueve y qué les motiva. ¿Qué motivas llevan a Urraca a estar envuelta en las conspiraciones de la corte? Sabemos que es ambiciosa y desea la corona. pero el personaje necesita matices y profundidad para entenderla y saber qué la mueve. Y a eso habría que añadir a ‘El Cid’, que a veces va moviéndose a lo largo de los capítulos sin ton ni son, y pecando de una gran ingenuidad como en el capítulo 5 va alardeando que lo van a nombrar caballero antes de que lo nombren. Y sobre todo en el caso de ‘El Cid’ afecta que a veces es difícil para el espectador entender cómo llega a determinadas conclusiones y porqué antes de contar las cosas no espera a tener pruebas que apoyen sus teorías. ¿Quién va a creerse a un hombre de clase baja acusando a personajes de altas esferas de conspirar contra el rey sin aportar la mínima prueba? En definitiva, a los personajes les falta alma.

Las interpretaciones

Hay un gran desnivel en cuanto a las interpretaciones. Y es que hay un gran contraste entre la naturalidad y buen hacer de actores como: José Luis García Pérez, excelso y que regala la mejor interpretación cuando el rey muere, Carlos Bardem, Ginés García Millán, Elena Galera y Juan Fernández con las pobres interpretaciones del reparto más joven. Jaime Lorente no logra en ningún momento hacerse con un personaje tan complejo como ‘El Cid’ y es que le falta expresividad en la mayor parte de sus escenas. Su nivel interpretativo está muy lejos del mostrado en ‘La casa de papel’, y es que el espectador no consigue creerse a Rodrigo enfadado, ni cuándo está desesperado y acorralado. En ningún momento, Jaime Lorente, logra transmitir la desazón, el miedo, la ira que mueve al personaje a lo largo de la primera temporada. 

Otra interpretación que tampoco está a la altura es la de Alicia Sanz, la que probablemente tenga el personaje más interesante de todo el elenco. Su personaje Urraca, es una joven ambiciosa que aspira la corona y que recuerda bastante a Cersei de ‘Juego de tronos’. El problema es que la interpretación de Alicia Sanz se queda en la superficie. Alicia no es capaz de transmitir al espectador: qué es lo que preocupa a Urraca, ni es capaz de transmitir la ira, el dolor y la decepción que mueven a su personaje en determinados momentos. Y es que a pesar de ser un personaje interesante, está lejos de acercarse a la profundidad de Cersei.

La batalla del capítulo 4 y el aspecto visual

Si hay algo positivo en la serie ‘El cid’, más allá del nivel del elenco adulto es el aspecto visual de la serie. Y es que la serie, salvando el primer capítulo, luce visualmente potente. Esas grabaciones en exteriores dan grandeza a la serie. Este aspecto junto a la batalla del capítulo 4, la mejor batalla rodada por una producción española, nos hace ver que estamos ante una gran superproducción con un gran presupuesto.  Y es que la batalla del capítulo 4 lo tiene todo: tensión, una brillante ejecución, hay épica, dolor por los caídos y angustia por el desenlace. Se puede afirmar que es una de las mejores secuencias de la ficción española.

El aspecto temporal

Otro problema, que presenta la serie es el aspecto temporal. Aunque éste es algo más frecuente en las series españolas. Y es que al espectador no le queda claro el tiempo que transcurre entre un capítulo u otro. Este aspecto queda en evidencia y resulta un tanto traumático entre el episodio 3 y el 4 y el 5. Y es que no queda claro cuánto tiempo tarda el rey en lidiar con el hecho de que su mujer esté inmiscuida en una conspiración contra él y que una vez lo descubra no actúe. Tampoco queda claro, el tiempo que transcurre entre la escena del despertando de una pesadilla y el empeoramiento de su salud. Aunque como he dije al principio, este problema temporal no es el más importante que afecta a la ficción y es hasta en cierta forma habitual en algunas ficciones.

Se trata de una ficción entretenida, y que mejora un poco con el paso de los capítulos. Pero que está muy lejos del nivel esperado en la ficción española. Y es que tras su visionado uno se pregunta ¿qué podrían hacer los responsables de ‘El Ministerio del tiempo’ si manejasen el presupuesto que tiene El Cid?. De hecho, el capítulo de la segunda temporada de ‘El Ministerio’ centrado en ‘El Cid’ tiene un mejor guión que toda la primera temporada de ‘El Cid’, y es que sólo le faltó la batalla, imposible de rodar con el presupuesto que maneja la ficción de RTVE. Y es que aunque la ficción de Amazón es más clara, en cuenta a estructura, que ‘Hernán’, no llega al nivel de producciones históricas tan brillantes como ‘Isabel’, una de las joyas de la corona de RTVE, y de  ‘El Ministerio del tiempo’, la verdadera joya de la ficción española. 

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