Fátima Baeza (Madrid, 1973) y Guillermo Ortega (Madrid, 1971) interpretan en el Teatro Lara de Madrid la obra Frankie y Johnny en el Claro de Luna, un texto de Terrence McNally que se adentra en el comienzo de una relación entre dos compañeros de trabajo, en Manhattan.
En esta entrevista, ambos intérpretes nos hablan de su trabajo sobre las tablas y de otros importantes momentos de sus respectivos recorridos en la actuación.
¿Cómo valoráis este momento en vuestras carreras?
Guillermo: Ahí seguimos, después de treinta y tantos años. Yo empecé en el 91 y… sí, ahí seguimos. Esa es la valoración (risas).
Fátima: Yo estoy contenta, porque he ido explorando muchos terrenos, y me encanta ahora volver al teatro con esta función tan compleja y tan bonita, porque es como un cierre de ciclo. Vas evolucionando, vas creciendo, y creo que es un cierre de un ciclo para abrir otro. Lo siento como un comienzo, y a la vez como un final.
¿Cómo describiríais esta función?
F: Es una historia de amor romántico, con más capas de las que parece. Es un canto a la vida y un canto a la sexualidad y al intentar luchar por conseguir las cosas que realmente nos importan. Creo que es una obra hermosa y emocionante.
G: Yo voy a ser más prosaico. Es la historia de dos compañeros de trabajo que trabajan en un restaurante de comida rápida griega en New York. Él acaba de entrar hace unas semanas, la invita a salir, tienen una cita y acaban teniendo una relación. La obra empieza justamente cuando el acto está terminando. Entonces, se produce el encuentro entre dos personas con muchas heridas, con un pasado bastante más atormentado de lo que parece, y cómo se van encontrando dos seres humanos en una noche en New York.
¿Cómo son estos personajes? ¿Cómo los describiríais?
G: Frankie es una mujer de mediana edad. Ella trabaja como camarera, y está muy cerrada al amor, muy cerrada. La han hecho sufrir en el pasado y no quiere volver a sufrir. Está en un apartamento, simplemente ha querido tener una aventura, pero no quiere comprometerse mucho, no quiere nada que tenga que ver con los sentimientos y las emociones.
F: Y Johnny es un hombre que es especial, que tiene una manera diferente de ver la vida, que se ha construido al mismo después, también, de muchas dificultades. Ha decidido que va a intentar ser el protagonista de su vida, que va a intentar decidir realmente lo que quiere y no dejarse llevar por lo que la vida le va imponiendo. Él viene a este encuentro con esa decisión de luchar, o por lo menos intentar conseguir lo que él realmente quiere, con esa honestidad con él mismo.

Esta es una función en la que estáis solos en el escenario. Entiendo que el trabajo con vuestra directora, Pilar Massa, ha sido muy importante y cercano.
G: Claro. Además, la obra parte de ella. Ella es la que tiene la idea, la que nos lo propone, la que colabora con el adaptador para hacer la adaptación. Ha sido un trabajo muy exhaustivo, de ir a cada pequeño detalle, de examinar cada pequeño momento.
F: A Pilar le gusta mucho desgranar cada pequeño detalle, es muy “cirujana”. Es un trabajo de mucha precisión, de mucha repetición. En la función se juega con muchos elementos y ha sido un trabajo muy exhaustivo. Ella ya ha sido como una especie de madre, que nos ha cuidado, acompañado y exigido en todo momento esa precisión. Ella es una gran amante del teatro inglés, y hemos seguido esa línea muy british.
¿Lo más importante de esta función es la conexión que el público establece con los personajes?
G: Sí, llega mucho, porque la obra va sobre la necesidad de conectar. Es algo que a Terrence McNally le preocupaba muchísimo, en todo su teatro: la necesidad del ser humano por conectar con los demás, por encontrar un punto de encuentro con el otro más allá de la relación más superficial. Yo creo que eso llega mucho a los espectadores. También les llega mucho la diferencia, lo diferentes que son ellos dos, son como agua y aceite. Al inicio, cuando entra el público, suena una canción de Louis Armstrong, “Let’s call the whole ting off”, que dice algo así como: “You say tomato, I say tomato”, “you say neither, I say neither” … es como el perro y el gato, son muy diferentes.
El público se emociona mucho. Bueno, hemos tenido una mujer que se quería quedar, que decía: “A mí me hubiera gustado quedarme aquí, disfrutando de la energía que se ha creado”, porque se genera una energía muy bonita.
F: Sí, queda una energía especial. La luna también desempeña un papel importante en la obra, como si fuera un elemento mágico y estuviera dirigiendo la historia entre ellos dos. La música y la luna son dos puntos importantes, como catalizadores de la conexión entre las personas.
Además, en la sala Lola Membrives del Teatro Lara, al ser pequeña y tener al público tan cerca, se potencia mucho más esa conexión con vosotros como intérpretes.
F: Sí, sí, se notó muchísimo en el estreno. Cuando estrenas una función de teatro, hay algo muy especial, porque tú la has preparado con tu equipo: con Pilar, con Ana, la ayudante de dirección… entonces, éramos los cuatro solos y, claro, cuando la sacas al mundo, de pronto, redescubres a los personajes, redescubres los momentos, te das cuenta de cosas que suceden. Aprendes de la obra actuándola, realmente. Es muy bonito en esta sala, porque el público está tan cerca que, realmente, yo sentía que era una construcción en conjunto, en el momento. Realmente estábamos haciendo la obra entre todos.
G: Y luego, además, Pilar ha tenido un acierto muy bueno de dirección, y es que ha montado la obra en un semicírculo, muy cara al público. Creo que todo esto acompaña mucho para esa sensación de creación con el público y de conexión entre unos y otros. El público siempre ayuda a ir llevando el texto por un sitio, por otro. Es algo que, por ejemplo, utilizan los montadores. La mayoría de los montadores, después de estar trabajando meses con un material, llega un momento en que ya han perdido la mirada virgen, la mirada del que ve por primera vez en la película montada. Entonces, muchos de ellos y ellas, llaman a una persona de confianza para que vea la película con ellos. La mayoría comenta que no hace falta preguntarle al final lo que piensa, que simplemente con el hecho de tener otra persona ahí al lado, ya están viéndola con sus ojos.
F: Sí, y eso nos pasa a nosotros, a los actores y actrices cuando, simplemente con tener al público ahí, de repente, vemos la función a través de sus ojos. La risa es más evidente, desde luego, pero la emoción también se percibe.

Precisamente, ¿creéis que el teatro es más importante que nunca, como espacio de conexión entre personas?
G: Es importantísimo. Es más importante que nunca, porque necesitamos realidad, necesitamos carne, vida de verdad. Más que nunca necesitamos que no haya ninguna pantalla, sino esa comunicación ancestral entre los seres humanos.
F: Yo creo que, además, es súper interesante, sobre todo, que venga gente joven al teatro, porque es como un descubrimiento. La gente más joven ha descubierto este chute de realidad más con la música, con los conciertos, y creo que es muy interesante que redescubran el teatro también. El teatro es sorprendente, y enriquece mucho la manera de mirar, y creo que es interesante para las nuevas generaciones.
G: Me acuerdo de una función que hice. El autor era guionista de televisión, pero había escrito una función de teatro y la dirigía él también. Entonces, estaba dirigiendo, y a las dos semanas de ensayos, nos dijo que se había dado cuenta de algo. Él estaba acostumbrado a la tele, a tener que captar al espectador en los tres primeros minutos, porque va a cambiar de canal si no le interesa lo que ve. Pero en el teatro el público no se va a levantar, y él se dio cuenta de que tenía mucho más tiempo para desarrollar la historia, y era una maravilla.
Qué regalo para vosotros, como artistas, que la gente escoja, entre otras muchas opciones, pagar esa entrada para ir ese día a ver esa función.
G: Eso es maravilloso, yo siempre me lo planteo. Una persona, de todas las opciones que tiene en su vida, ha elegido esto. Además, y muchas veces me ha pasado, y a Fátima también, hay obras o películas que te cambian la vida. Yo siempre pienso que igual hay alguien entre todos los espectadores que necesita ver esta función hoy. Seguro. Vamos a hacerla por él, por ella.
¿Por dónde vais a llevar luego esta función? ¿Habrá gira?
F: Es una producción del Lara, así que aún no sabemos. Estamos aquí hasta enero, y después ya se verá, pero sí, ojalá podamos hacer gira y llevarla por muchos sitios.
Fátima, recientemente has trabajado también como coach de los actores adolescentes de Pubertat (Max). ¿Cómo ha sido este trabajo?
F: Ha sido maravilloso. Siempre, cuando te planteas enseñar o ayudar a alguien en un proceso complejo, lo primero que te tienes que plantear es cómo puedo ayudar, cómo yo me pongo al servicio de esta historia que queremos contar. Ahí Leticia Dolera ha sido maravillosa, es un ser de otro planeta, de otra dimensión. Tiene una inteligencia emocional, y una inteligencia a todos los niveles, que es increíble. Entonces, lo importante es ver cómo puedes ayudar a contar esa historia, y cómo puedes ayudar a los chavales a que transiten por esas emociones sin miedo.
Yo me he dado cuenta, en todos estos años como profesional, de que las emociones son un material que se puede utilizar, y no hay que tener miedo a sentirlo, a engancharse o a que nos haga daño. Las emociones vienen y van. Aquí, cada uno de los chavales entraba de una manera. Entonces, hicimos como un curso un fin de semana, nos fuimos a un retiro y estuvimos trabajando para darles herramientas de interpretación, para enfocarles la actitud que tenían que tener de juego y de equipo. Se puede decir que sentamos unas bases para lo que luego iba a ser el rodaje, y leímos cómo era cada uno de ellos y cuál era la llave que podíamos utilizar para trabajar con ellos: si eran más físicos, si había alguno más emocional, más mental, más psicológico… ver qué herramientas y con qué material humano contábamos, y por supuesto lograr que ellos tuvieran confianza en nosotras. y nosotras en ellos.
Como actriz, te das cuenta de la importancia de la actitud. Para mí, es lo que más claro me queda: el quiero jugar, quiero hacerlo, aunque salga mal, aunque no sepa, aunque me dé miedo, aunque me cueste, aunque igual no llegue a lo que quiere el director, pero yo lo voy a intentar. También es muy importante el equipo. Yo les decía eso: un rodaje es muy duro, son muchas horas, pasan muchas cosas y es importante que vosotros seáis piña, seáis equipo y trabajéis juntos.
G: Justamente el otro día lo comentábamos, y yo le decía a Fátima que en Inglaterra están proyectando Adolescence en todos los institutos, y creo que tendríamos que hacer lo mismo con Pubertat. Me parece tan necesaria… Es increíble. Y aparte tiene algo más luminoso, más reflexivo. Entiendes cada punto de vista, el de todos los personajes.

Ambos habéis interpretado personajes en series míticas de la televisión en España. Guillermo, seguro que todavía te siguen recordando por Aquí no hay quien viva.
G: Me siguen descubriendo, de hecho, porque hay chavales de 16 que están viendo la serie ahora. Hay padres que me piden fotos para sus hijos, e hijos que me piden fotos para sus padres (risas). Estoy ahí tocando varias generaciones. Es como un regalo, ¿no? Regalos que te hacen la vida. Que la gente te siga parando por la calle hace gracia. Al principio, hubo un tiempo en que yo decía: “Jo, yo quiero que me reconozcan por otras cosas, ¿no?” (risas). Porque, claro, sigues haciendo cosas, pero luego llega un momento en que te da igual, porque es muy bonito.
F: Suele suceder así, de hecho. Lo pensaba hace poco con el fallecimiento de Verónica Echegui, que tanto nos ha afectado. A pesar de todos los trabajos increíbles que hizo, se recordaba mucho su papel en Yo soy la Juani. Es habitual que nos recuerden, al final, por uno o dos trabajos más destacados que han llegado especialmente al público.
G: Sí, lo importante, al final, es disfrutar tú la actuación, disfrutar de tus trabajos mientras los haces. Dan igual los reconocimientos, aunque por supuesto son muy bonitos.
En tu caso, Fátima, es inevitable recordar el fenómeno que fueron Maca y Esther, la pareja lésbica de Hospital Central que formaste con Patricia Vico. ¿Cómo te sientes al ver el impacto que tuvo esa historia, y cómo abrió la puerta a otros fenómenos más actuales, como pueden ser Luimelia y Mafin?
F: Es maravilloso, un regalo absoluto.
G: En el año 2004 era un riesgo plantear esa historia. Ahora muchas series tienen personajes lésbicos, o del colectivo. Por suerte hemos avanzado, pero, como dices, venimos de ahí, de Maca y Esther. La representación es muy importante, que todo el mundo y todas las maneras de amar se vean representadas.
F: Guillermo lo vivió conmigo, claro. Había como mucho susto, tenían muchísimo miedo. Hubo muchos despachos y muchas reuniones, para ver si se hacía o no se hacía. También acababa de salir la ley, o estaba a punto… pero después vino esa buena acogida, que fue una sorpresa para todo el mundo. Era muy necesario poner esa relación en pantalla, y también que fueran personajes de dos chicas españolas. Hay algo cultural que, aunque lo veas en una serie americana preciosa, no te hace conectar igual que cuando los personajes son como tú y hablan tu idioma. En comedia, como que se había permitido más, pero contar esa historia de forma natural, en prime time, poner a dos chicas dándose besos era algo espectacular. Entonces, lo recuerdo como algo muy bonito, con mucho amor, y es un trabajo del que me siento muy orgullosa.
Yo siempre entiendo la interpretación como una oportunidad de hacernos mejores personas, como un aprendizaje, como algo que descubres y que puedes compartir para que otras personas entiendan o descubran eso que les suceden. Entonces, Maca y Esther ayudaron a mucha gente a verse reflejada, a reconocer sus emociones, a decírselo a sus padres… una chica, de hecho, me escribió para decirme que había utilizado el ver la serie con su madre para decirle que ella era como aquellas dos chicas. Es tan emocionante… que te pase algo así es un absoluto privilegio. O con la profesión de enfermera, también. Me han comentado muchas veces que Esther las inspiró para estudiar Enfermería, porque les llamó la atención lo que veían en la serie. Es una emoción y un orgullo muy grande.
Para concluir, ¿en qué otros proyectos vamos a veros próximamente?
G: Yo, por ahora, estoy con la función, y siempre abierto a más trabajos, desde luego.
F: Yo tengo algo por ahí, pero todavía no se puede contar. Hay que esperar un poco más (risas).
Descubre más desde MUCHO MÁS QUE SERIES
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

