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‘Virgin River’, un adictivo drama romántico de Netflix

‘Virgin River’, ‘Un lugar para soñar’ en España, es una serie de Netflix que consta de dos temporadas y que está desarrollada por Sue Teney. La serie se basa en las famosas novelas de Robyn Carr.

La serie tiene como protagonista a «Mel» Monroe (Alexandra Breckenridge), una enfermera y comadrona que decide dejar su apacible vida atrás y trasladarse a Virgin River, en California tratando de dejar atrás los dolores recuerdos de la muerte de su marido y su hija.

Al llegar Virgin River descubre que la cabaña donde va a vivir no es tan idílica como Hope (Annette O’Toole)  le había hecho creer. Y además, choca enseguida con el que va a ser su nuevo jefe:  Vernon (Tim Matheson), separado de Hope. Además, enseguida conecta con Jack (Martin Henderson), el dueño del bar de la ciudad. Ambos, dos personas adultas, están marcadas por su pasado traumático. En el caso de Jack, por su pasado en la marina de Estados Unidos. Y es que Jack sufre de estrés post-traumático. Y además, Mel cuenta con la ayuda de Paige (Lexa Doig) la dueña de una panadería. Y a su vez Paige,  encuentra la ayuda que necesitaba en Preacher (Colin Lawrence) el gran amigo de Jack.

Al principio, la serie parece el típico drama romántico, un tanto empalagoso al principio. Pero poco a poco, empieza a enganchar al no centrarse exclusivamente en la historia de Jack y Mel. Y es que aunque son los grandes protagonistas, las historias que se cuecen alrededor de ellos son también bastante interesantes: una mujer que huye de la justicia porque ha secuestrado a su hijo debido a los malos tratos de su marido.  Y la evolución de Vernon, un personaje que me recordó al principio al primer Doctor de ‘Doctor who’, es de las mejores de la serie.

Además, la serie tiene una estructura que recuerda en determinados momentos a ‘This is us’ y es que recurren con frecuencia al uso de flashbacks para explicar el presente. Es por ello, que a través de los flashbacks de Mel, más luminosos que su estado de ánimo al principio de la serie, conocemos su drama personal, y en el caso de Jack para darle más profundidad al personaje. Afortunadamente, durante la segunda temporada este paralelismo con ‘This is us’ disminuye ya que los flashbacks son cada vez menores e incluso en algunos capítulos inexistentes.

El tema principal que rodea a cada uno de los habitantes de esta peculiar ciudad es el de la importancia de las segundas oportunidades. El hecho de que sus relaciones hayan fracasado hasta ahora no significa que estén negados al amor. Y es que siempre que una puerta se cierra, se abre otra.

Lo mejor de la serie: la química entre Jack y Mel, la evolución del Doc, que pasa de ser uno de los personajes más odiados a uno de los más entrañables, la historia de Paige. Y sobre todo la valentía de apostar por un elenco adulto y por una mujer de unos 40 años, marcada por una historia de dolor. No es muy habitual que en las historias románticas: se eligen a mujeres mayores de 30 años. Y además, el gran acierto que la otra gran historia sea la de Doc y Hope, cuya historia demuestra que en el amor no hay edad. Y eso sin olvidar, los hermosos paisajes de Vancouver, que hace que uno desee trasladarse allí. Y lo peor:  el comienzo un tanto empalagoso y cierta estructura que recuerda a ‘This is us’. Aunque eso último ya casi desaparece en la segunda temporada.

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