Crítica de ‘Furia’ | Una ácida y acertadísima sátira sobre la falsedad y absurdez del mundo actual, con mucho humor negro y actrices en estado de gracia

Vivimos en un mundo cada vez más complicado, descarnado y, por qué no decirlo, también absurdo y cínico.
Félix Sabroso lo sabe, y sobre esa piedra angular ha creado Furia, una carcajada envenenada que tiene una o dos cosas que decir sobre el estado de la sociedad. Y acierta con todo.


El fondo es el que es, perfectamente reconocible para cualquier hijo de vecino que salga a la calle y compruebe de primera mano la decadencia social y moral de Occidente. La forma es igualmente impecable, beneficiándose de una realización y escritura extraordinarias por parte del realizador canario, que siempre, en su trabajo con la recordada Dunia Ayaso, y ahora por separado, ha tenido esa visión tan peculiar y suya de la realidad, que se convierte en un estilo propio a la hora de hacer ficción. El formato de dedicar un capítulo a cada protagonista es absolutamente brillante, y potencia que el espectador conecte con unas mujeres que, pese a sus fallas (y pese a las cosas que terminan haciendo en su desesperación), resultan enormemente cercanas y simpáticas. ¿Recuerdan Relatos Salvajes, la excepcional película de Damián Szifrón? Pues Furia recuerda un poco en el estilo a la cinta del director argentino, por su narración fragmentada en pequeñas dosis y su foco en el humor negro (muy negro… vean, si no, cómo terminan los episodios de Pilar Castro u Cecilia Roth, dos de los mejores de la miniserie).

Por desgracia, ese mismo formato individualizado impide que disfrutemos de ver a las cinco protagonistas juntas. Sólo lo hacemos en momentos contados, y la verdad es que son tan buenas que dejan con ganas de más. A estas alturas, hablar de Carmen Machi o Candela Peña es absurdo. Las palabras quedan cortas ante la madrileña y la de Gavà, dos de esas actrices absolutamente todoterreno que lo hacen todo, y todo bien. Nathalie Poza (dentro de poco, «la Poza», seguro, si es que no está ya al nivel de la Espert, la Xirgú, la Velasco, la Peña, la Portillo o sí, la Machi), en permanente estado de gracia, demuestra una vez más por qué es seguramente una de las mejores actrices españolas de los últimos 25 años. Pilar Castro está igualmente brillante, en el rol quizás más difícil de las cinco mujeres, y se marca un tercio final de capítulo de absoluta antología. Por último, tenemos a una Cecilia Roth felizmente recuperada también para la ficción patria, en un trabajo valiente y muy divertido.

Desde ya, una de las mejores series españolas del año, si no la mejor, por ahora. Necesaria y brillante a partes iguales.

Lo mejor: Las actrices, todas maravillosas (sobre todo Poza, Castro y Roth), y la excepcional visión que aporta sobre el estado actual de la sociedad.
Lo peor: Quizás se echa en falta algo más de interacción entre las protagonistas, por puro placer seriéfilo, y no todos los capítulos son igual de redondos.


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